Se denomina “hotel boutique” a aquellos hoteles de tamaño pequeño o mediano, generalmente de no más de cien habitaciones, y con alguna característica que los hace especiales y únicos.

Los hoteles boutique surgieron en la década de 1980 en la mayoría de las grandes capitales del mundo, como París, Londres, Nueva York y otras. El término fue acuñado por el empresario Steve Rubell, famoso por ser uno de los dueños del mítico club neoyorkino Studio 54. Según se cuenta, Rubell inventó esta denominación cuando comparó su primer hotel, el Morgans, con una boutique.

La explosión de los hoteles boutique se dio durante la década de 1990, sobre todo hacia el final de ésta, y se estableció definitivamente como una de las opciones más elegidas en el mundo de la hotelería hacia finales de la década de 2000.

Características generales

La idea detrás de este tipo de establecimientos es ofrecer muchos de los servicios de alta gama que también ofrecen las grandes cadenas hoteleras, pero en un contexto completamente diferente. Los hoteles boutique rara vez son parte de una cadena, y tienden a ser establecimientos únicos, con un perfil muchas veces basado en el denominado ‘marketing aspiracional’.

Es muy común que estos hoteles estén establecidos en alguna edificación antigua restaurada, generalmente de algún estilo histórico particular. Muchas veces la decoración y la atmósfera están diseñadas de manera acorde con ese estilo. También son muy comunes los hoteles temáticos. De cualquier manera, lo que destaca a los hoteles boutique del resto de la oferta hotelera estándar es su carácter más fresco y desenfadado, lo cual los ha hecho extremadamente populares entre las nuevas generaciones.

Debido a este éxito, muchas grandes cadenas de hoteles han intentado lanzar su propia versión del hotel boutique, con la intención de capturar parte de este creciente mercado, pero sus resultados no han sido siempre exitosos.