Pongamos por caso que está planeando un viaje de ocio con su familia: las tan esperadas vacaciones que todos esperan con ansias desde enero. Ha quedado a cargo de todo, pero lo cierto es que por ahora sólo tiene claro el destino de dichas vacaciones.

¿Qué es lo más importante a la hora de planificar unas vacaciones? Más allá de la destinación, muchos dirían que se trata del hotel. Un pequeño hotel con encanto puede mejorar exponencialmente cualquier destino, por feo que sea, mientras que un hotel sucio o inseguro sin duda alguna le pondrá las cosas difíciles para disfrutar del destino. Pero, ¿cómo elegir correctamente un hotel?

En primer lugar, asegúrese de que el hotel esté enfocado al tipo de público correcto. Si viaja con niños es probable que no quiera alojarse en un caro hotel boutique cuyos principales atractivos sean el bar y el casino, por poner un ejemplo. Por contra, si lo que quiere es disfrutar de una romántica escapada a solas con su pareja, intente evitar los complejos vacacionales con parques acuáticos, pues lo más probable es que acabe salpicado por algún niño ajeno.

Valore también lo que le ofrecen a cambio del precio. ¿Puede ver fotos de la habitación en la que va a alojarse? ¿El precio incluye el desayuno y, en caso afirmativo, es continental o americano? ¿Tiene piscina, sala de estar, spa, sala de juegos? ¿Es posible entrar antes de la hora acordada, si hubiera disponibilidad? Pregunte todo aquello que desee saber a través del formulario de contacto del hotel, o llamando directamente: ¡preguntar es gratis!

Finalmente, no olvide consultar las valoraciones que otros viajeros han dejado sobre el hotel en Internet. A día de hoy, este es tal vez el mayor indicador de calidad de un hotel, y posiblemente el más imparcial. En Internet encontrará decenas de portales dedicados íntegramente a prestar este servicio.